La medicina familiar es una especialidad del ámbito clínico ambulatorio que se ocupa de la atención integral del paciente y su familia. Por tratarse de una disciplina integradora, su campo de acción no se limita a un órgano ni a un sistema en particular, sino a la globalidad y contexto de las diferentes situaciones de salud /enfermedad que pueden ocurrir a lo largo de la vida de una persona.

Más allá del contexto donde se practique la medicina familiar, un médico de familia está capacitado para la realización de distintas intervenciones como: entrevistas familiares, asistencia de niños, adultos y ancianos, realización de prácticas ginecológicas, seguimiento de embarazos, cirugías menores, partos, entrevistas psicosociales y toda otra práctica que esté relacionada con la resolución de problemas frecuentes en su ámbito de práctica profesional.

La capacidad de asistir a las personas y familias en las distintas edades de la vida (niñez, adolescencia, juventud, adultez y vejez) hace posible integrar la dinámica familiar y el contexto y así trabajar en las diferentes crisis vitales que irán transcurriendo normalmente a lo largo de la vida.

El médico de familia está formado para proporcionar una escucha amplia, abarcadora e integradora a nivel físico y emocional.

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