Cuando una uña del dedo del pie se encarna, la uña se dobla hacia abajo y crece enterrándose en la piel, por lo general en los bordes de la uña (a los costados de la misma). Este “enterramiento” de la uña irrita la piel, a menudo provocando dolor, enrojecimiento, hinchazón y calor en el dedo del pie.

Si una uña encarnada causa una fisura en la piel, pueden entrar bacterias y provocar una infección en el área que a menudo se caracteriza por tener secreciones y producir mal olor. Sin embargo, aunque el dedo del pie no produzca dolor o esté enrojecido, hinchado o caliente, una uña que se dobla hacia abajo y penetra en la piel puede llegar a convertirse en infección.

Entre las causas de una uña encarnada del dedo del pie se incluyen:

Factores hereditarios – En muchas personas, la tendencia a padecer uñas encarnadas del dedo del pie es un factor hereditario.

Traumatismo – En ocasiones, una uña encarnada del dedo del pie es el resultado de un traumatismo, tal como tropezar el dedo contra algo, o que algún objeto caiga sobre el dedo del pie o realizar actividades que involucren presionar repetidamente los dedos de los pies, tales como patear o correr.

Cortar las uñas de manera inapropiada – La causa más común de las uñas encarnadas es cortarlas demasiado. Esto promueve que la piel adyacente se doble sobre la uña.

Calzado de tamaño inadecuado – Las uñas encarnadas pueden ser el resultado de usar medias y zapatos que le queden demasiado apretados o pequeños.

Padecimientos de las uñas  Las uñas encarnadas pueden ser provocadas por problemas de la uña, como infecciones micóticas o perder una uña debido a traumatismo.

 

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